BOLETÍN IIE
MARZO-ABRIL 1999

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Introducción

La obtención de los anteproyectos de norma de eficiencia energética implicó diversos trabajos de investigación previos a su elaboración, los cuales incluyen la justificación y el análisis del porqué de las variables a considerar, el estudio beneficio-costo correspondiente que da viabilidad a la norma, y un procedimiento de cálculo para su cumplimiento.
En otras palabras, durante la primera parte se identificaron las variables que tienen mayor impacto en el consumo de energía eléctrica y la forma de optimarlas; en la segunda se determinó la viabilidad de la misma, y en la tercera se elaboraron los procedimientos que permiten al constructor (en este caso de edificaciones) verificar si cumple o no con la norma.
La Comisión Nacional para el Ahorro de Energía (Conae) contrató en 1994 al Lawrence Berkeley National Laboratory (LBNL) para desarrollar el sustento de la norma de eficiencia energética en edificios no residenciales. Para los edificios residenciales (casas habitación que tienen hasta tres pisos), la Conae contrató al Instituto de Investigaciones Eléctricas (IIE) en 1995. En una tercera etapa, la Conae contrató al IIE para que desarrollara la versión final y consensada de ambos anteproyectos de norma.
En el presente trabajo se relatan los diversos aspectos que se analizaron para la justificación (1995), la revisión y la obtención (1998) de los anteproyectos de las primeras normas de eficiencia energética en edificaciones no residenciales y residenciales que se esperan implementar en México.

Objetivo de la norma

El objetivo de la norma es limitar la ganancia de calor de las edificaciones a través de la envolvente, con objeto de racionalizar el uso de la energía en los sistemas de enfriamiento.

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Marco de referencia

El desconocimiento o la falta de normas y criterios de diseño y construcción es una de las causas que ocasiona el uso ineficiente de la energía eléctrica. En el caso específico de la utilización del aire acondicionado, la falta de información sobre medidas de control solar favorecen el mal uso de la energía eléctrica.
La mejor y, con frecuencia, la manera más barata de ahorrar energía de enfriamiento sin afectar el ambiente de confort en el interior de las edificaciones es a través de la reducción de ganancias de calor interna y externa.
La reducción de ganancia de calor interna se obtiene al disminuir el consumo eléctrico a través de la operación idónea o el uso de equipos eficientes (iluminación, aparatos, etcétera).
Por su parte, la reducción de ganancia de calor externa se logra a través de la selección adecuada de los materiales, la forma arquitectónica y la orientación de la construcción.
En el caso de cargas internas, se pueden dar recomendaciones generales que marquen la pauta, pero los resultados que se obtengan podrán variar debido a la forma y costumbres de vida de las personas. Además, existe tal variedad de escenarios que sería casi imposible tratar de evaluar cada uno. Por ejemplo, hay personas que utilizan ropa ligera o gruesa y esto es más que suficiente para cambiar las condiciones de confort; también, el concepto de confort hace que el punto de operación del aire acondicionado o la calefacción sea diferente entre los seres humanos.
En el caso de cargas externas, es posible realizar su simulación sin depender de las personas que la habitan, sólo es necesario conocer el sitio donde se localiza la edificación (condiciones meteorológicas), las características de la construcción (tamaño y tipo de materiales) y la orientación con respecto al sol.
Por tal motivo, el cuidado de la envolvente juega un papel crucial en el confort, además de lo simple que es actuar sobre ella.

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El caso de México

México es un país ubicado entre los 87o y 118o de longitud y entre los 14o y 32o de latitud, lo que le permite contar con una gran variedad de climas. Si se hiciera un inventario de climas, se podría decir que existen casi todos: se tienen lugares de los más calurosos del mundo, como en el noroeste del país; calurosos secos como gran parte del centro-norte; zonas costeras tanto en el Golfo de México como en el Océano Pacífico en donde se tienen altas temperaturas, combinadas con mucha humedad en la época del verano, y zonas montañosas (como en el sureste) que presentan climas templados con mucha lluvia y neblina.
Lo anterior provoca que las normas de eficiencia energética deban considerar todos esos aspectos, lo que no sucede en otros países. En efecto, los países con normatividad térmica para envolventes de edificios son principalmente los europeos y los del norte del continente americano. Respecto a los países europeos, son pequeños en extensión geográfica y su mayor consumo de energía es para calefacción invernal, por tal motivo, sus normas frecuentemente son simplemente requerimientos mínimos de aislamiento térmico promedio con un valor único para todo el país. En relación con el norte del continente americano, el aislamiento térmico ayuda en dos épocas del año: invierno y verano.
En el caso mexicano, las principales fuentes controlables mediante el diseño de la envolvente son dos: la transmisión de calor por conducción a través de los muros y techos, y la radiación solar que penetra a través de los vidrios de las ventanas y tragaluces.
Respecto al ingreso de calor a través de los muros y techos, éste no depende solamente del grado de aislamiento térmico, sino también de la interacción entre el ciclo diario de temperatura exterior y el almacenamiento del calor en los materiales de construcción. Por lo tanto, en lugares con altas temperaturas durante el día y bajas temperaturas de noche, es posible regular en parte el ingreso de calor mediante el uso apropiado de masa térmica.
Por el contrario, el impacto de la penetración de la radiación solar a través de ventanas es prácticamente instantáneo. En muchas regiones de México las temperaturas exteriores no exceden el valor llamado "confortable" durante la mayor parte del día, y también durante la mayor parte del año. Sin embargo, en estos lugares, la fuente de ingreso de calor más importante es la radiación solar.
Por lo anteriormente expuesto, es necesario contar con una norma que no solamente requiera de un aislamiento térmico apropiado para las partes opacas (muros), sino que también incluya un tratamiento especial de las partes transparentes (ventanas y tragaluces).
En cuanto a cuál es el impacto del clima en el consumo de energía eléctrica por el uso de equipamiento para acondicionamiento del medio ambiente (ventilador, aire lavado o aire acondicionado), en las figuras 1, 2 y 3 se muestran las curvas de consumo en tres regiones del país, una con poco impacto climático, que es la zona central, otra con valor intermedio, que es la zona occidental, y una tercera con clima extremoso, como es la zona de Baja California. El principio sobre el cual se basa el análisis anterior, es que el consumo en exceso en los meses de calor se debe principalmente al equipamiento para acondicionamiento al interior de las construcciones. Un resumen del impacto en el consumo y la demanda, utilizando los meses de mayor calor en todo el país, se muestra en el cuadro 1 [Cenace, 1996]. En el cuadro 2 se ofrece el resumen de consumos por tarifas eléctricas en el sector doméstico [CFE, 1995].


 

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Análisis del impacto de las diferentes medidas (1)

Dentro de la etapa de conocimiento del impacto de las diversas medidas de eficiencia energética en una construcción, se realizaron estudios que permitieron evaluar los siguientes aspectos: el aislamiento térmico, la radiación solar, las barreras para vapor y los elementos arquitectónicos que minimizan el impacto de la radiación solar.

a) Aislamiento térmico. El comportamiento de la carga térmica de la envolvente se simuló considerando lo siguiente: localización geográfica, materiales de los techos y muros, diferentes orientaciones, colindancias y ganancias de calor internas. Las ciudades con clima extremoso seleccionadas para la simulación fueron cuatro: Distrito Federal; Mérida, Yucatán; Monterrey, Nuevo León, y Mexicali, Baja California. El modelado incluyó diferentes niveles de aislamiento térmico para conocer su efecto en el consumo de energía en el aire acondicionado y posteriormente determinar el nivel óptimo en el análisis beneficio-costo.
Como se esperaba, el impacto del aislamiento con respecto al consumo de energía es mucho mayor en climas extremosos. Por el contrario, para climas templados, una capa delgada de aislante tiene un impacto significativo si se utiliza aire acondicionado. La figura 4 muestra la carga térmica de las diferentes partes de la envolvente de una casa típica, así como la carga interna para el día de mayor calor en la ciudad de Mexicali, Baja California.

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Es importante resaltar que de los resultados obtenidos se pudo apreciar que aun con la misma resistencia térmica promedio en la envoltura, si se aíslan ambas porciones, muros y techo, se logra un mayor ahorro de energía. Este efecto es más importante para climas calurosos. La figura 5 muestra la energía anual de enfriamiento, en función de la resistencia térmica de la envoltura, en el caso de la ciudad de Mérida, Yucatán. Por su parte, la figura 6 muestra, para las cuatro ciudades de clima extremoso analizadas, el consumo de energía por carga térmica en función de la resistencia térmica promedio (muros y techos).

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b) Impacto del tipo de vidrio en las ventanas. Se modeló la casa tipo, para diferentes vidrios, en las cuatro principales orientaciones. Se consideró como vidrio base el claro de 3 mm de espesor y se comparó con vidrios reflejantes con diferentes coeficientes. Las características específicas de los vidrios se indican en el cuadro 3. En cada caso se consideró una ventana sin sombreado y se compararon los requerimientos de energía de enfriamiento durante el periodo de uso del aire acondicionado.
En la figura 7 se puede observar que el impacto en el uso de aire acondicionado en las ventanas orientadas al poniente es proporcional al coeficiente de sombreado. En las demás direcciones los resultados fueron similares.

 

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c) Barreras para vapor. Cuando se utilizan aislantes térmicos en muros y techos en edificaciones que cuentan con sistema de enfriamiento pueden existir diferencias importantes en la presión parcial de vapor de agua entre el interior y el exterior de la construcción. Dicha diferencia de presión provocará un flujo de vapor de agua de la parte de mayor temperatura a la de menor temperatura.
En efecto, si en alguna parte del interior del muro o el techo, o incluso en la superficie de éstos, la temperatura es menor a la temperatura de rocío correspondiente a la presión parcial de agua en la misma parte habrá condensación de agua. Lo que sucede en realidad es que la combinación de temperatura y el contenido de vapor de agua hacen que la humedad relativa llegue al cien por ciento, lo que produce la condensación dentro de los materiales de la construcción.
En caso de que ocurra tal situación, el agua puede causar deterioro o daños a los materiales que forman la construcción si no se toman las medidas pertinentes. Se pueden dañar los recubrimientos como el yeso, la pintura y hasta los mismos aislantes térmicos. Además, se pueden ocasionar daños a la construcción debido a la aparición de agentes biológicos como bacterias, moho, hongos y plantas.
El problema puede eliminarse utilizando lo que se conoce técnicamente como barreras para vapor, que son capas de material con baja permeabilidad al vapor de agua, las cuales modifican el perfil de la presión parcial del vapor de agua, evitando la condensación dentro de las estructuras o en las superficies.
En el caso específico de México, existen ciudades donde el uso del aire acondicionado es usual, y se presentan altas humedades relativas y altas temperaturas. En consecuencia, en estas circunstancias deberán aplicarse barreras para vapor. La selección de las ciudades donde se deberán utilizar barreras para vapor se hizo con base en las recomendaciones del ASHRAE.

d) Reducción de carga térmica por volados. Dado el alto nivel de insolación, y que en muchas regiones se cuenta con temperaturas ambientales confortables, es importante fomentar el uso de medidas de control de ingreso de radiación solar a edificios.
En efecto, la radiación solar directa llega a ser casi diez veces la intensidad de la radiación solar difusa, por lo que es conveniente evitar la radiación solar directa sobre las ventanas, con el consecuente ahorro de la ganancia de calor por radiación solar.
Para tomar en cuenta el impacto favorable de las medidas de sombreado exterior de ventanas se desarrollaron tablas de factores de corrección de sombreado exterior. Los tres elementos considerados fueron los siguientes: volados de diversos tamaños, ventanas remetidas y partesoles.
La modelación se llevó a cabo con el paquete de programas DOE2.1E. Dentro de los aspectos importantes destaca que se consideraron cuatro latitudes: 14O a 19O,19O a 23O, 23O a 28O y 28O a 32O. Las condiciones meteorológicas correspondieron a ciudades típicas en cada zona.

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Aspectos no considerados

Existen algunas medidas que mitigan las cargas térmicas externas que se utilizan con frecuencia, como son el uso de pinturas reflejantes o colores que no absorben el calor, entre otros.
Sin embargo, estas medidas no se consideraron en la norma, debido a que algunas de ellas requieren cuidados especiales para mantener sus condiciones de diseño, o bien, su tiempo de vida es corto o se deben reemplazar periódicamente.

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Conclusiones

Las normas son el elemento que permite tener un mayor impacto en el ahorro y el uso eficiente de la energía. En efecto, una vez que se demuestra que el factor beneficio-costo es mayor que la unidad, y la norma se convierte en ley, todos los usuarios deberán implementarlo.
Además, esta práctica permite a las autoridades gubernamentales anticiparse a crecimientos innecesarios del sistema eléctrico y cuidar mejor los recursos financieros y ambientales.
Una edificación es el objeto más longevo que fabrica el ser humano; también es común que quien lo construye no sea el que lo habita o que cambie de dueño con el tiempo, esto implica que si existen deficiencias en la construcción, éstas se le transfieren al usuario. En la norma sólo se contemplan medidas que son parte de la construcción, lo cual asegura que durante su periodo de vida mantenga las mismas cualidades.
Es importante remarcar que las normas fueron diseñadas considerando las condiciones climáticas existentes en el país, incluso cuando se tienen muy diversos escenarios climáticos, y que se tomaron en cuenta los aspectos que mayor impacto tiene sobre las edificaciones.
Por otro lado, los requerimientos de aislamiento mínimos solicitados en la norma se obtuvieron a través de un análisis de beneficio-costo para las diferentes zonas climáticas del país.
Finalmente, se cuenta con un procedimiento de cálculo que permite en forma simple reportar el cumplimiento de la norma.

Referencias

Cenace, 1996.

Informe Anual, Gerencia Comercial de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), 1995.
Heard, C. y G. Ramos, Revisión del anteproyecto de norma de sistemas de techos y muros en edificaciones para uso residencial de hasta tres niveles en función de su comportamiento térmico, informe final, documento 10697-5, IIE, octubre de 1996.

Heard, C. y G. Ramos, Elaboración de los proyectos de norma de eficiencia energética en edificios no residenciales y en edificaciones para uso habitacional hasta de tres pisos, informe final, IIE, documento 11416-3, octubre de 1998.

GAUDENCIO RAMOS NIEMBRO

Obtuvo el título de ingeniero mecánico electricista del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM), campus Monterrey (1969) y la maestría (1972) y el doctorado (1975) en la especialidad de control automático en el Instituto Politécnico de Grenoble, Francia. Ingresó como investigador al IIE en 1978. Actualmente trabaja en la Gerencia de Usos de la Energía Eléctrica. Ha publicado más de cincuenta trabajos en diversos foros nacionales e internacionales. Pertenece al Sistema Nacional de Investigadores y a la Academia Nacional de Ingeniería.

CHRISTOPHER LIONEL HEARD

Licenciado en estudios de la energía por la Universidad de Sheffield (1979) en donde obtuvo también su doctorado en ingeniería de medio ambiente en edificios (1983). En 1983 se incorpora al IIE como investigador en la Gerencia de Geotermia. Ha publicado diversos artículos en revistas internacionales con arbitraje y presentado trabajos en conferencias nacionales e internacionales. Ha sido asesor de tesis de licenciatura, maestría y doctorado. Pertenece al Sistema Nacional de Investigadores desde 1987.

FERNANDO HERNÁNDEZ PENSADO

Ingeniero mecánico electricista (1965) por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) con un diplomado en ahorro de energía (1995) por la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM). Se especializa en normalización y ahorro de energía en inmuebles. Desde 1992 labora en la Comisión Nacional para el Ahorro de Energía.


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