BOLETÍN IIE
MARZO-ABRIL 1999

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Aisladores no cerámicos para líneas de transmisión.
Parte II: aplicación que requiere de una selección cuidadosa


Resumen

En esta segunda parte se mencionan los posibles mecanismos de degradación que pueden presentarse en los aisladores no cerámicos a fin de identificarlos durante las inspecciones que se realicen en campo a lo largo de su vida útil. Se exponen algunas técnicas de evaluación de envejecimiento acelerado, así como aspectos importantes que deben considerarse para la selección del aislamiento en el caso de una aplicación particular.

Introducción

Las propiedades eléctricas y el comportamiento de los aisladores no cerámicos dependen principalmente de sus propiedades superficiales (como la hidrofobicidad) y de los cambios de estas propiedades debidos a la exposición a la intemperie (envejecimiento). Asimismo, dicho comportamiento depende también de un diseño adecuado al reducir el número de interfaces donde se pueden presentar arqueos y donde puede ocurrir una degradación acelerada del material.
El proceso de selección de un aislador no cerámico para una aplicación particular debe incluir un análisis de los materiales disponibles, de la experiencia operativa, del dimensionamiento de su longitud y distancia de fuga, de los resultados de pruebas de envejecimiento acelerado y de las condiciones bajo las cuales va a operar.
Los aisladores no cerámicos están sujetos a diferentes condiciones ambientales y de contaminación, por lo que el material de los faldones y de la cubierta debe ser capaz de soportar los efectos de las descargas superficiales (erosión o tracking) y diversos mecanismos de falla que pueden presentarse en campo.

Mecanismos de degradación asociados con la exposición a la intemperie
Los aisladores no cerámicos pueden envejecerse y presentar cambios debido a los múltiples esfuerzos encontrados en servicio, ya que tienen uniones más débiles que los materiales cerámicos [Mackevich, J. et al., 1997]. El envejecimiento y la vida esperada de los aisladores no cerámicos dependen de varios factores, muchos de los cuales están asociados con la exposición a la intemperie, mientras que otros están relacionados con las condiciones de operación. Aunque el exponerse a los elementos naturales ha demostrado que envejece los materiales, existe una gran experiencia que sugiere que la vida del aislador está más relacionada con diseños de pobre desempeño y un mal control de calidad durante el proceso de fabricación.
El envejecimiento se refiere al proceso que causa la falla del aislador para poder cumplir con su función. Dependiendo de los materiales utilizados en los aisladores, de su diseño y de las condiciones ambientales, se pueden generar diferentes mecanismos de degradación que pueden provocar la falla del aislador. Algunos de estos mecanismos son:

Diversas formas de falla mecánica de la barra de fibra de vidrio (brittle fracture).
Formación de caminos conductores sobre la superficie del material aislante (tracking).
Aparición de partículas del relleno en la superficie aislante (chalking).
Cambios en el color base del material aislante (colour changes).
Rompimiento del material no cerámico como resultado de la exposición a altos niveles de energía UV asociada con la presencia de corona (corona cutting).
Corrosión de las partes metálicas debido a la reacción química con el ambiente.
Microfracturas superficiales con profundidades entre 0.01 y 0.1 mm (crazing).
Rompimiento del material adhesivo usado para unir químicamente dos materiales del aislador (debonding).
Pérdida significante del material aislante, irreversible y no conductora (erosion).
Exposición de la barra de fibra de vidrio al ambiente (exposure of the core).
Fracturas superficiales con profundidad mayor a 0.1 mm (aligatoring).
Fuga de grasa de las interfaces faldón-cubierta o faldón-núcleo hacia la superficie (grease leakage).
Penetración de agua en forma líquida o vapor, causando el ablandamiento de cubierta o faldones (hydrolisis).
Pérdida de hidrofobicidad.
Pérdida de adhesión del sello de los herrajes (peeling).
Daños por arco de potencia (power arc damage).
Daños por perforación (puncture).
Separación o apertura del material aislante (splitting).
Daños por vandalismo (vandalism).

 Sumario

Aunque muchos factores están involucrados en el envejecimiento de los aisladores no cerámicos, la humedad y la contaminación juegan los papeles más importantes. En condiciones secas y ambientes sin contaminación, los aisladores no cerámicos tienen una vida muy larga. La humedad y la contaminación provocan un incremento en la corriente de fuga sobre la superficie aislante. La experiencia ha mostrado que existe una apreciable diferencia en el nivel de corriente de fuga entre los aisladores cerámicos y los no cerámicos [Kuhl, M., 1994]. La corriente de fuga en los aisladores no cerámicos indica la pérdida de la hidrofobicidad de los faldones y cubierta. Si la corriente de fuga es suficientemente alta puede conducir a la formación de arqueo de bandas secas. El calor producido por las descargas en forma localizada causa erosión o carbonización. Por lo anterior, la retención de la hidrofobicidad es altamente deseada, aunque si esta propiedad se pierde o se reduce, la formulación del material no cerámico debe tener una alta resistencia a la erosión o a la carbonización.
La corriente de fuga también redistribuye el esfuerzo de voltaje, sobreesforzando los materiales no cerámicos y la construcción del aislador, lo cual causa la ruptura dieléctrica de las uniones, exponiendo la barra de fibra de vidrio a la humedad. Cuando esto ocurre se presenta una falla interna por carbonización.
La clave para dar mayor tiempo de vida a los aisladores no cerámicos es asegurar que la corriente de fuga se mantenga en un nivel bajo. Debido a su hidrofobicidad, los aisladores no cerámicos de hule silicón satisfacen este requerimiento esencial. Sin embargo, una distancia de fuga protegida bien dimensionada también reduce la corriente de fuga. Asimismo, el mantenimiento por lavado natural o artificial también incrementa su vida.

 Sumario

Técnicas de envejecimiento acelerado en laboratorio

El desarrollo de los conceptos de materiales y diseño para aisladores no cerámicos ofrece diferentes opciones para aplicación en líneas de transmisión de alta tensión. Se sabe que el comportamiento en contaminación de estos aisladores cuando están nuevos es generalmente superior al de los aisladores de vidrio o porcelana. Sin embargo, los aisladores no cerámicos son más susceptibles a cambios en sus propiedades superficiales debido al envejecimiento ambiental en servicio, lo cual puede llevar a un deterioro significativo de sus características de aguante en contaminación. La predicción del grado de deterioro, así como la formulación de un índice de severidad de la contaminación es de importancia relevante para las compañías usuarias para evaluar la confiabilidad de las líneas de transmisión.
Muchos proyectos de investigación han mostrado que el envejecimiento reduce el voltaje de flameo en contaminación de los aisladores no cerámicos [Gorur, R.S. et al., 1987; Houlgate, R.G. et al., 1990; Lambeth, P.J., 1988; Schneider, H.M. et al., 1993; Fini, G.P. et al., 1987]. Por ejemplo, De Tourreil et al. (1990) demostraron que unos cuantos años de contaminación ligera causaron una reducción de 10 al 15% en el voltaje de aguante en niebla salina.
Desgraciadamente, las pruebas de contaminación de laboratorio en aisladores no cerámicos presentan problemas especiales: cuando están nuevos son difíciles de contaminar o humedecer, además de que acondicionar su superficie por técnicas convencionales no siempre produce resultados realistas; el desarrollo de una prueba de contaminación adecuada para los aisladores no cerámicos representa un reto técnico. La mayor dificultad es el método de contaminación. Se han propuesto varios métodos, pero debe enfatizarse la importancia de la relación con la experiencia en servicio [De la O, A., 1997].
Además de las pruebas en aisladores completos, se conocen numerosos procedimientos de prueba para materiales orgánicos: ASTM495, ASTM2303, IEC587, etcétera. Estas pruebas muestran que los materiales orgánicos en su condición nueva sufren un deterioro que depende del nivel de esfuerzo y del tiempo. Estos procedimientos pueden ser útiles para comparar entre diferentes materiales orgánicos, pero no ofrecen ningún criterio de aguante.
Debido a que los aisladores no cerámicos están expuestos a la intemperie bajo todas las circunstancias, se supone un envejecimiento por multiesfuerzos durante su vida de servicio. Materiales específicos responden de distinta manera a los diferentes mecanismos de envejecimiento. Hasta el presente no se conoce un mecanismo de envejecimiento artificial que pueda relacionarse en forma preferente para los aisladores no cerámicos. Muchas normas nacionales y especificaciones de compañías usuarias para aisladores no cerámicos especifican requerimientos mínimos para materiales de acuerdo con IEC587, ASTM495 y pruebas de penetración de agua. Estas pruebas pueden usarse meramente para excluir materiales no adecuados para aisladores. Algunas pruebas sencillas de envejecimiento se han efectuado en unos cuantos casos con el propósito de comparar materiales particulares. El envejecimiento puede lograrse aplicando multiesfuerzos, pero no se sabe en qué grado se alcanza el envejecimiento (factor de aceleración) y cuál mecanismo de envejecimiento está detrás del resultado correspondiente. En cualquier caso, es difícil establecer la correlación entre los resultados de pruebas artificiales y el comportamiento en servicio. La filosofía de aceleración es mantener el esfuerzo aplicado al aislador en forma realista. Esto es con el objeto de evitar cualquier resultado en el comportamiento del aislador que no sea relevante con su desempeño en campo.
Algunos de estos procedimientos están normalizados, mientras que otros son parte de especificaciones desarrolladas por las compañías usuarias. Hasta el presente, sólo la norma IEC 1109 (1991) para aisladores no cerámicos está disponible como una prueba de envejecimiento normalizada internacionalmente. Esta norma define dos procedimientos de envejecimiento: una prueba de 1 000 h en niebla salina (cláusula 5.3) y una prueba de larga duración (5 000 h) que puede ser aplicando diferentes esfuerzos en forma cíclica o exclusivamente en niebla salina.
La naturaleza cíclica de los climas y el deterioro han llevado a la conclusión de que la prueba de ciclos se prefiere para simular el envejecimiento [Karady, G.G. et al., 1994; Gutman, I. et al., 1997]. Sin embargo, muchos usuarios y fabricantes aún usan el procedimiento de niebla salina como una prueba de selección en una etapa temprana durante el desarrollo del producto para verificar el diseño completo y no sólo el material del aislador. La característica atractiva de esta prueba es que su desarrollo es más fácil y más rápido y, por lo tanto, tiene un menor costo.
Los requerimientos para la prueba de niebla salina son ampliamente utlizados como un punto de partida en propuestas para nuevas pruebas para otros tipos de aisladores, por ejemplo cubiertas de supresores de sobretensión o aisladores huecos. Por lo tanto, un procedimiento modificado de esta prueba se ha sugerido para el caso de pruebas de envejecimiento de larga duración, como se describe en [Riquel, G., 1993].
Algunos otros procedimientos de evaluación que forman parte de especificaciones de las compañías usuarias o laboratorios de prueba son:
Rueda de tracking [CEA, 1991].
Procedimiento de niebla salina y cemento (CEA) [De Tourreil, C.H. et al., 1992].
Prueba de 5 000 h con esfuerzos múltiples y corriente directa (FGH).
Prueba de 5 000 h con esfuerzos múltiples (ENEL) [Fini, G.P. et al., 1993].
Prueba de ciclos verano/invierno (EPRI) [Schneider, H.M. et al., 1995].
Prueba de climas desérticos con estaciones frías (EPRI) [Schneider, H.M. et al., 1995].

Algunas de estas técnicas son muy similares a la actual norma IEC 1109, mientras que otras intentan reproducir condiciones particulares de un país o de un lugar en específico, del cual se tiene bastante información no sólo ambiental sino también del comportamiento de los aisladores bajo dichas condiciones operativas.

 Sumario

Técnicas de diagnóstico en campo

Para el caso de aisladores cerámicos existen varios métodos de inspección para detectar en campo aisladores con fallas. Para los aisladores de vidrio se requiere de una simple inspección visual. En el caso de los aisladores no cerámicos, la degradación causada por el envejecimiento o ligeros defectos internos introducidos durante la fabricación puede llevar con el tiempo a una pérdida inaceptable de la integridad eléctrica o mecánica de los aisladores, resultando en consecuencias potencialmente perjudiciales.
En la actualidad no existe una técnica normalizada o ampliamente utilizada para inspeccionar los aisladores no cerámicos en servicio. Sin embargo, algunas compañías u organizaciones como EDF, ENEL, ESKOM, EZH, HQ/IREQ, REE, etcétera, han investigado varias técnicas aplicables a aisladores energizados para establecer su estado operativo y planear su mantenimiento o retiro, dependiendo de la severidad de los defectos encontrados [CIGRE WG 22.03, 1996]. Las técnicas más comunes son:

Inspección visual. Ésta es la técnica más común. El inspector requiere experiencia en los diseños, materiales y comportamiento de cada tipo de aislador y estar familiarizado con los mecanismos de falla descritos anteriormente.
Equipo de intensificación de imágenes (cámara de visión nocturna). El examen de los aisladores con este equipo puede indicar la presencia de actividad de descargas superficiales. En algunos casos, la detección de pequeñas descargas estables ha mostrado una erosión significativa del material del faldón con el tiempo. Es importante utilizar un equipo sensible a la banda de UV en el rango de 300 a 400 nm con lentes de cuarzo.
Termografía infrarroja. La degradación causada por la acción del campo eléctrico en materiales dieléctricos está asociada con calor en la mayoría de los casos. Se han obtenido buenos resultados en pruebas de laboratorio y de campo utilizando esta técnica para localizar defectos en los aisladores no cerámicos.
Emisión acústica direccional. Esta técnica se ha utilizado para localizar fuentes de descargas, aunque los defectos internos sólo pueden detectarse cuando éstos causan actividad de descargas. Este método es menos sensible que la termografía infrarroja.
Mediciones de campo eléctrico. Con este método se obtienen mediciones del campo eléctrico a lo largo del aislador. Los defectos causan cambios del campo eléctrico en forma más o menos abrupta, los cuales pueden identificarse al compararlos con un aislador en buen estado. Con este método se han podido identificar aisladores defectuosos, aunque también se obtuvieron curvas de campo eléctrico de aisladores defectuosos indicando un buen estado.
Medición de corriente de fuga. Esta técnica se ha utilizado para establecer el riesgo de flameo de los aisladores en función del nivel de contaminación y humectación en su superficie. Actualmente se encamina a correlacionar los niveles de corriente (actividad eléctrica superficial) con el envejecimiento o daños en el aislador.

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Aspectos importantes para la selección del aislamiento

La historia reciente de los aisladores no cerámicos revela que los motivos para introducir estos materiales no son para reducir el uso de aisladores de vidrio o porcelana, sino más bien para tener mejores soluciones a problemas específicos y también para abrir a nuevas posibilidades en el diseño de líneas de transmisión y distribución.
La práctica con aisladores convencionales de suspensión es tal que, en muchas compañías usuarias, tanto el tipo, el perfil, la carga mecánica y el número de aisladores en una cadena están normalizados para un nivel de voltaje y contaminación. Sin embargo, el reemplazo de una cadena de aisladores convencionales por un aislador no cerámico requiere del análisis de varios factores clave del aislamiento y requerimientos mecánicos. Dentro de las consideraciones que deben tomarse en cuenta en la selección de un aislador no cerámico, además del fabricante, se pueden mencionar las siguientes:

Aspectos mecánicos. Carga diaria, cargas excepcionales, cargas de diseño, cargas cíclicas, de torsión y estáticas, factores de seguridad, cadenas sencillas o múltiples, tipo de herrajes, resistencia mecánica a largo plazo.
Aspectos eléctricos. Claros dieléctricos, nivel básico de aislamiento, voltaje de flameo o de aguante en condiciones secas y húmedas, sobretensiones por maniobra, ondas de impulso de frente escarpado, arco de potencia, distancia de fuga, comportamiento en contaminación, material de faldones y cubierta, uso de anillos corona.
Aspectos ambientales. Envejecimiento (UV, arqueos), tipo de contaminante, corona, necesidad de lavado, corrosión de herrajes, efecto de temperatura.
Adquisición y mantenimiento. Costo, vida útil, mantenimiento y facilidad de manejo, necesidad de precauciones especiales, uso de normas nacionales e internacionales.

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Conclusiones

Se han presentado en forma resumida los aspectos relacionados con los procesos de degradación que pueden presentarse en los aisladores no cerámicos en campo. Asimismo, se mencionaron algunos aspectos que deben considerarse para su selección adecuada y las técnicas establecidas para su evaluación y seguimiento.
En México es poca la experiencia que se tiene con el uso de aisladores no cerámicos y por tanto se requiere de un mayor conocimiento sobre el proceso de selección para una aplicación particular, los mecanismos de falla y las técnicas de evaluación tanto de laboratorio como de campo, que permitan incrementar su aplicación.
Recientemente, la Comisión Federal de Electricidad (CFE) elaboró una especificación para aisladores no cerámicos basada en los requerimientos de prueba establecidos por la norma IEC1109 en adición a algunos criterios dimensionales (longitud, distancia de fuga, valores dieléctricos y mecánicos, etcétera), que deben tomarse en cuenta durante las adquisiciones. Desafortunadamente, los conceptos relacionados con los diferentes materiales y los mecanismos de falla que pueden generarse en un ambiente determinado, no son tema que se maneje con facilidad dentro de la parte operativa, por lo que es necesario reforzar este conocimiento.
Aspectos relacionados con la identificación de los mecanismos de falla por medio de fotografías son de mucha importancia para hacer un buen seguimiento de su comportamiento. Estos serán presentados en un trabajo posterior.

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Referencias

Canadian Elecrical Association (CEA) Purchasing specification LW1 WG01, 1991: dead-end/suspension composite insulators for overhead distribution lines.

CIGRE WG22.03, "Review of 'In service diagnostic testing' of composite insulators", en ELECTRA, núm. 169, pp. 104-119, diciembre de 1996.

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De Tourreil, C.H. y P.J. Lambeth, "Ageing of composite insulators: simulation by electrical tests", en IEEE Trans. on Power Delivery, vol. 5, núm. 3, julio de 1990.

De Tourreil, C.H. y P.J. Lampbeth, Improvement of laboratory techniques for ageing and evaluating weathersheds of composite insulators, CEA-Report 004 D 646, agosto de 1992.

Fini, G.P., G. Marrone, F. Galluci y R. Reali, Salt fog and low resistivity rain tests on new and aged units of composite insulators, en 5th International Symposium on High Voltage Engineering. Paper 51.02, Braunschweig, 1987.

Fini, G.P., G, Marrone, L, Sartore y E.A. Sena, Qualification tests performed on composite insulators for 132-150 kV overhead lines, 12th International Conference on Electricity Distribution, Birmingham, mayo de 1993.

Gorur, R.S., E.A. Cherney, y R. Hackam, "Performance of polymeric insulating materials in salt fog", en IEEE Trans. on Power Delivery, vol. 2, núm. 2, abril de 1987.

Gutman, I., R Hartings, R. Matsuoka y K. Kondo, "Experience ith IEC 1109 1000h salt fog ageing test for composite insulators", en IEEE Electrical Insulation Magazine,0883-7554/97/1997.
Houlgate, R.G. y D.A. Swift, "Composite rod insulators for AC power lines: Electrical performance of various designs at a coastal testing station", en IEEE Trans. on Power Delivery, vol. 5, núm. 4, octubre de 1990.

IEC 1109 Composite insulators for AC overhead lines with a nominal voltage grater than 1000V. Definitions, test methods and acceptance criteria, 1992-03.

Karady, G.G., F.A.M. Rizk y H.M. Schneider, Review of CIGRE and IEEE research into pollution performance of nonceramic insulators: field aging effects and laboratory test techniques, 33-103 proceedings of the CIGRE session, 1994.
Kuhl, M., A comparison of service performa

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Lambeth, P.J., "Variable voltage application for insulator pollution tests", en IEEE Trans. on Power Delivery, vol. 3, núm. 4, octubre de 1988.

Mackevich, J. y M. Shah, "Polymer outdoor insulating materials. Part I: comparison of porcelain and polymer electrical insulation", en IEEE Electrical Insulation Magazine, vol. 13, núm. 3, mayo/junio de 1997.

Riquel, G., "Accelerated ageing test for nonceramic insulators: EdF's experience", SEE Workshop "Non-ceramic outdoor insulation", París, abril de 1993.

Schneider, H.M., W.W. Guidi, J.T. Burnham, R.S. Gorur y J. F. Hall, "Accelerated ageing and flashover tests on 138 kV nonceramic insulators", en IEEE Tran. on Power Delivery, vol. 6-PWRD, enero de 1993.

Schneider, H.M., W.W. Guidi, J.P. Slocik, J.F. Hall, R.L. Brown, J.T. Burnham, D. Chaply, J. Ellsworth, R.E. Robarge y L. Wakefield, Accelerated ageing facility for full scale 500 kV non-ceramic insulators, paper 47.07, 8th International Symposium on High Voltage Engineering, Graz, del 28 de agosto al 1º de septiembre de 1995.


JOSÉ LUIS FIERRO CHÁVEZ

Ver curículum.


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